martes, 26 de mayo de 2009


GANA LATVALA


El finlandés Jari-Matti Latvala (Ford) se hizo con la victoria en el Rally de Cerdeña, sexta cita del mundial, por delante de su compatriota y líder de equipo Mikko Hirvonen (Ford), y rompe el dominio ejercido por el francés Sebastien Loeb (Citroen), que acabó cuarto tras ser sancionado.

El español Dani Sordo (Citroën) volvió a tener problemas con el turbo y perdió mucho tiempo en cada uno de los tramos, lo que le retrasó hasta la mitad de la clasificación, y si continuó en carrera, a duras penas y siendo adelantado por muchos pilotos con inferior montura, fue para sumar para su equipo el último punto para la clasificación del mundial de constructores.


Todo apuntaba al término de la jornada de competición del sábado que, pese a los escasos kilómetros que restaban por completar, habría aún movimiento en las primeras plazas como así fue en el caso de Loeb, que pasó al noruego Petter Solberg (Citroën) para finalizar en la tercera plaza.


Aunque en esta prueba los jueces de carrera tuvieron más trabajo que nunca, y una vez terminó la prueba Loeb recibió una penalización de dos minutos, castigo leve, debido a que su copiloto, el monegasco Daniel Elena, se quitó el cinturón de seguridad con el coche en movimiento, antes de que se detuviera del todo, cuando ambos paraban para cambiar una rueda pinchada.
Así, Petter Solberg recuperaba el último peldaño de podio mientras que Loeb no sólo perdía su primera victoria esta temporada, sino que ni siquiera terminaba en el podio.


No así se produjo cambio de líder. El hecho de que Hirvonen sea el candidato al título de Ford, ante la poca consistencia de Latvala al frente de la clasificación y con la escasa diferencia entre ambos, se barruntaba que Latvala levantaría el pie y se dejaría pasar. Pero no fue así. De hecho, lo que habitualmente es un problema le benefició. Cerdeña es la prueba en la que más polvo hay sobre la pista y donde más perjudicado salen los primeros en el orden de salida.


En la última jornada, el escaso viento hizo que el polvo levantado por los primeros quedara en suspensión con lo que los de atrás tenían dificultades para ver, algo que sucedió sobre todo en los dos primeros tramos. Algunos, incluso, tuvieron que parar o aminorar la marcha para poder ver con algo de claridad ante las dificultades. Así, Hirvonen, desde el primer tramo, comenzó a perder tiempo, lo que hacía que levantar el pie fuera demasiado descarado.

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